10 agosto 2020
mindfulness

Mindfulness, la Disciplina de la Atención Plena para Padres

Mindfulness, también conocida como Atención plena, es una disciplina que se basa en prestar atención al ahora, deliberadamente y sin emitir juicio alguno.

Esta técnica se encamina a convertirse en una filosofía de vida en la sociedad actual, ya que ayuda a que las personas que la ponen en práctica puedan contar con las herramientas necesarias para manejar sus emociones, acciones y pensamientos de modo tal que sean capaces de afrontar de forma positiva loas diversas situaciones que surgen en el día a día.

Gracias al perfeccionamiento de la atención plena es posible empezar a disfrutar del aquí y el ahora incrementando de manera considerable el bienestar y la felicidad.

Se ha demostrado que la práctica del Mindfulness ayuda a desarrollar capacidades que se han relegado por el ritmo de vida al que estamos acostumbrados, como la aceptación, la observación, la actuación a conciencia y la no reacción.

Estas capacidades son empleadas en el tratamiento de problemas físicos como psicológicos, y ayudan a incrementar el bienestar de la persona afectada.

Mindfulness para padres

En el ámbito familiar, el Mindfulness ayuda a los padres a actuar de forma más consciente y educar a sus hijos de la misma manera.

La atención plena evita que un padre se ponga en modo piloto automático cuando esta con sus hijos y pongan verdadero interés en ellos. El Mindfulness ayuda a que cuando está con los pequeños esté realmente en cuerpo y alma, los escuche cuando hablan, juegue con ellos, siga su ritmo y se deje llevar por el universo infantil.

A fin de cuentas esta técnica hace que se pare y deje todo lo demás para después, ya que el momento que importa es el ahora con los niños. La atención plena repercute de forma positiva tanto en los padres como en la relación que mantienen con sus hijos.

Como incorporar el Mindfulness a la vida diaria

Dedicar unos minutos cada día a la atención plena y tomarse el tiempo para prestar atención a la respiración es el primer paso para incorporar la disciplina a la vida diaria.

Esto ayuda a descubrir que se pueden realizar las experiencias cotidianas de forma más consciente, ya sea cocinar, leer, caminar o jugar con los niños disfrutando intensamente de cada instante.

El Mindfulness ayuda a que los padres sean mucho más conscientes de sus emociones y dejen de lado reacciones que tienen por instinto que no son favorables.

De a poco hace que puedan percibir y sentir las sensaciones que generan diversas situaciones que causan estrés, enojo, ira, miedo… sin proyectarlas al exterior.

Esta capacidad de autocontrol que otorga la atención plena es beneficiosa en muchos niveles, y a su vez se transmite a los niños y refuerza el vínculo que se mantiene con ellos.

Mindfulness para padres. Foto Freepik

Consejos para practicar Mindfulness

  • Primero hay que aplicar el principio de la máscara de oxígeno, como cuando se está en un avión, en el que se la debe poner el padre antes que al hijo. Se debe incorporar el hábito de la atención plena en uno mismo para después enseñar y educar al niño.
  • La escucha atenta es el segundo paso, escuchar lo que dicen sin juzgarlos y dejándolos hablar. Esto hace que los pequeños sean mucho más conscientes de sus necesidades y a su vez se les inculca la capacidad de prestar atención y la empatía. Esto mejora notablemente el nivel de comunicación en el hogar.
  • Hay que buscar momentos de calidad con los niños. Espacios sin prisas, en los que se disfrute al máximo lo que se está haciendo. En caso de tener más de un niño es importante encontrar momentos para estar con ellos de forma individual, esto los hace sentir únicos.
  • Hay que practicar la atención consciente con los niños, reservar un momento del día para estar al 100% con ellos haciendo lo que quieran, adaptándose a su ritmo.
  • Ponerse en el lugar de los pequeños y ver el mundo a través de sus ojos. Ellos aún conservan la capacidad de disfrutar a pleno de las cosas más simples, y el acompañarlos en este disfrute no solo mejora la relación padre e hijo sino que también incrementa los niveles de energía y mejora el estado anímico de los padres.
  • Romper las rutinas habituales para sorprender a los niños ayuda a que crezcas emocionalmente, les hace experimentar sensaciones positivas, aumenta su entusiasmo y les hace sentir importantes y atendidos.
  • No hay que emitir juicios, no se los debe comparar con otros niños o hermanos, no hay que etiquetarlos, sino valorarlos por lo que son y acompañarlos.
  • Uno debe desconectar, aislarse de lo que robe la atención o tiempo, y centrar esos momentos con la familia estimulando la interacción.
  • El descanso y el tiempo para uno mismo también son necesarios, respirar y parar ante momentos estresantes y tomar un tiempo antes de responder o reaccionar de forma compulsiva.
  • No existen los padres perfectos, eso no es posible, hay que aceptar los errores y equivocaciones con amabilidad, perdonarse y pedir perdón cuando haga falta.

Fuente: Mujer Hoy

Foto: Freepik

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